Nerea Bárez. Psicología y Neurociencia

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Pensando en… Un trabajo divertido

trabajando_vacaciones

Mi primera entrada de este diario la hago en un día de agosto, el mes de vacaciones. Ese mes en el que por imposición divina, tradición ancestral o simplemente, por lógica, la mayoría de seres humanos de este país están de vacaciones. Me incluyo entre ellos. Yo también estoy de “vacaciones”. Y al parecer, esto significa etimológicamente que estoy “libre, desocupada, vacante”. Me he puesto a pensar sobre esto… Si tener vacaciones es desocuparse, trabajar es ocuparse. Y por lo tanto, en este mes, se nos supone “ociosos”, despreocupados, sin nada definido que hacer (como eso de tumbarse al sol y dormitar durante horas…) Apreciamos las vacaciones, deseamos que lleguen… rezamos por que el tiempo pase rápido y se supone que incluso, nos llegamos a deprimir a la vuelta. ¿Esto es porque el trabajo es lo que no queremos estar haciendo?

Pienso en mi misma. He cogido “vacaciones”, pero me encuentro, voluntariamente, escribiendo en mi blog, leyendo y creando sobre psicología. Curiosamente, este es también mi trabajo. Y de hecho, aprovecho este mes para hacer muchas otras cosas de mi trabajo, empresa y profesión. ¿Cuál es mi ocio entonces? ¿Soy adicta  al trabajo, pues?

Parece que cuando el trabajo se realiza fuera de horas, uno está llevando a cabo un comportamiento patológico. Las vacaciones son para descansar, dormitar, divertirse, disfrutar, desconectar… ¿Y el resto del año, que hacemos entonces? Imagino que lo opuesto…. ¿nos aburrimos y sufrimos 11 meses al año, o 5 días a la semana, u 8 horas al día? Se supone entonces que si ahora estoy “conectada” a mi trabajo, es que estoy errando.¿No he entendido alguna de las leyes básicas del ser humano? Mis vacaciones no deberían implicar trabajo. Debería descansar, tumbarme al sol y simplemente, estar ahí, disfrutando de esa “libertad”. Lo he intentado. Pero resulta que si hago eso, curiosamente, yo tiendo a aburrirme. Y casi sin darme cuenta… dejándome llevar por esa libertad que dan las vacaciones, mi tendencia es esta. Termino haciendo algo que me acerca a mi trabajo, más que alejarme. ¿Contradicción? ¿Lo estoy haciendo mal?

Sigo pensando sobre ello, y en realidad, solo se me ocurren argumentos que apoyan mi contradicción.

Si observamos cómo están las cosas, se deduce que un niño en vacaciones no debería hacer nada del cole  y en el cole, claro, no debería divertirse. El niño hace deberes, y como premio, si lo ha hecho bien, juega. Pero jamás ambos conceptos coexisten en tiempo y espacio. Trabajo y diversión, en nuestra cultura y lenguaje, son antónimos. Pero… ¿Y si ocurriese algo diferente? ¿Y si lo que divierte fuera también lo que ocupa, entretiene, conecta e incluso, da trabajo? Los niños disfrutarían aprendiendo, porque lo harían mientras juegan. Y los adultos, disfrutaríamos del trabajo. No suele ser así, pero si dejásemos trabajar a la naturaleza, probablemente esa sería la tendencia. El juego, de hecho, tiene la función de entrenar para el mundo real, de aprender, de explorar. Por lo tanto, separando juego de aprendizaje, puede que estemos forzando la máquina.

De hecho, parece que el entorno te fuerza a no disfrutar trabajando y a no llevarte trabajo a tu tiempo de ocio. Pero lo cierto es que, en mi caso, mi trabajo me divierte. No es tan raro; estudié psicología motivada por la curiosidad y el deseo de aprender más sobre el ser humano, el cerebro, la biología, el comportamiento… Esa curiosidad, es un instinto natural del ser humano, una emoción de hecho. Nos impulsa a explorar, descubrir… aprender del entorno. Es un gusanillo que llevamos dentro y que nos guía para hacer cosas entretenidas, divertidas. El problema es empezar a entender que esto, debe quedarse fuera del trabajo. Se crean binomios artificiales, forzados. Escuela y aburrimiento. Aprendizaje y esfuerzo. Trabajo y sufrimiento.

Pero de forma natural, el sabio instinto de adaptación nos lleva a lo contrario; aprender es divertido, porque te adapta mejor al entorno; investigar y comprender te da más oportunidades de éxito porque te ayuda a tener más conocimiento sobre el mundo que te rodea. El niño, por instinto, aprende jugando, y cuando juega, aprende. ¿No puede pues ser el trabajo un área de la vida que también divierta, entretenga, y le haga a uno más libre? Tal vez, ocio y trabajo no deberían ser sinónimos de disfrute y sufrimiento, respectivamente. El ocio es necesario (como aquello que hacemos fuera de nuestro horario laboral) pero el trabajo puede incluir áreas y actividades divertidas y placenteras, que uno desee llevarse a casa siempre que pueda.

Creo que si mi trabajo no fuera la psicología, en mis ratos libres y mis vacaciones, aprovecharía para hacer gran parte de lo que hago en mi día a día, trabajando. Así que tal vez, no sea adicta al trabajo, sino solo a la psicología.

¡Felices vacaciones!

Un comentario el “Pensando en… Un trabajo divertido

  1. María
    13 agosto, 2015

    Me ha encantado esta entrada! Me pasa igual. Aunque no sea psicóloga, la psicología me encanta y en mis ratos libres leo, aprendo cosas y escribo en mi blog, que ahora es mi trabajo. No me veo un día entero sin pensar, reflexionar o escribir, tumbada al sol sin más. Si tengo un día así, al día siguiente necesito volver a conectar con lo que yo llamo mi autorrealización. Me he sentido bastante identificada.

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Esta entrada fue publicada en 5 agosto, 2015 por en Artículos, Pensamientos y etiquetada con , , , , .
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